El perro del hortelano
Feb 3rd, 2010 | By admin | Category: OpiniónPor imperativo de lass normativas europeas, el cronograma del “apagón analógico” se está cumpliendo con rigor en toda España, un rigor que ya quisiéramos hubiera sido tan severo en otras cosas -como el saneamiento integral, por ejemplo-. Pero esta “modernización” forzosa de las comunicaciones, como pasa siempre que un gobierno anuncia cambios tecnológicos, no deja de resultar inquuietante en algunos de sus aspectos. El primero de ellos, el más obvio: según ACUTEL, la asociación que agrupa a las televisiones independientes de Andalucía, por el camino se quedarán más de cien emisoras televisivas de caracter local o regional, algunas de ellas de amplísima trayectoria, pioneras de la comunicación audiovisual en sus propias áreas de influencia. El motivo no es solamente -ni siquiera principalmente- económico: la Junta de Andalucía ha sido la responsable, nadie tiene claro en base a qué parámetros, de decir quién puede y quién no puede emitir en digital en cada sitio. Como las plazas son limitadas, el que no pudo acceder a una licencia deja lisa y llanamente de existir. Las demarcaciones superiores -nacional, autonómica, provincial- son las más codiciadas, y los grandes grupos mediáticos monopólicos se han quedado con ellas; así que encima, una multitud de empresas de medio alcance, se han echado encima de lo que puedan pillar. ¿Cómo se explica si no por ejemplo, que una empresa madrileña, conformada por inversores que nunca gestionaron televisión, pero cercana a grupos mediáticos de raigambre socialista, haya obtenido de buenas a primeras más de veinte licencias en toda Andalucía, una en Nerja entre ellas?
Pero a este compadreo tan habitual entre políticos y empresarios amigos, en este caso se le suma un agravante: como las papas queman y de momento el mercado mediático se ha derrumbado, muchas de esas empresas fantasmas no han dado señales de vida en las demarcaciones que han conseguido. En Madrid, donde gobierna el PP, está pasando más de lo mismo. Como el perro del hortelano, los amigos de los gobiernos ni comen ni dejan comer. Ya vendrán tiempos mejores…














