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May 12th, 2013 | By admin | Category: Sin categorizar…
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Comentaban esta mañana las señoras en la pelu, el pitote que le montaron los trabajadores de la sanidad pública a la ministra Ana Mato, que pasó por Vélez-Málaga para presidir los actos del 25 aniversario de la Fundación María Zambrano, y firmar un protocolo de intenciones para crear un premio a la Igualdad con el nombre de la filósofa veleña. Eran unos cien, de varios colectivos pero con amplio predominio de trabajadores de la Salud, los que se congregaron a las puertas del centro del Exilio, y abuchearon con perseverancia a la ministra. Pero también dentro del recinto y en la propia ceremonia de la firma -contó una muchacha- tuvo la ministra que tragar algo de quina sanitaria. En efecto, el concejal andalucista José Luis Gámez -participante de la ceremonia más restringida de la firma, en el patio del palacio de Beniel- se encargó de ello. Gámez, que es trabajador del Hospital de la Axarquía, portó durante todo el tiempo colgando de su brazo izquierdo su bata blanca de sanitario, dejando desde luego cuidadosamente a la vista el logo impreso en la misma que acreditaba su pertenencia al colectivo de los que protestaban fuera. Mato, la ministra, echó varias miradas furtivas preguntándose quizás qué pintaba allí la incómoda bata, pero que se sepa no hizo el menor comentario. Con bata o sin ella, tampoco el propio Gámez la sacó de rositas: al acceder (junto al resto de las autoridades) a la entrada del Centro del Exilio, varios manifestantes que lo reconocieron en su papel de trabajador sanitario, le exigieron a gritos que se pasase al otro lado, el de los que protestaban.
Una señora que es un poco despistada en asuntos polìticos, preguntó qué hacía la ministra de Sanidad firmando un premio sobre Igualdad. No sin algo de sorna, le recordó otra clienta que en la reorganización del gobierno, los de Rajoy han metido en el mismo ministerio la Salud y la Igualdad, vaya uno a saber en razón (o en sinrazón) de qué criterios (al fin, peor pasa en los Ayuntameintos donde casi siempre meten juntos Cultura y Fiestas). Más inapropiado, en todo caso, resulta el apellido de la persona que han elegido para cuidar la salud de los ciudadanos: Mato.
Hay que reconocer que esta semana, fue la Eurocopa la que movió a las principales conversaciones entre las clientas de la pelu de mi amiga Reme. Y por una vez, y a pesar de lo acostumbrados que nos tiene el deporte español a vivir alegrías (deportivas), hubo más de una de ellas que no ocultaron su lamento porque este evento haya llegado de manera muy propicia para intentar tapar todo lo que está pasando en este país, teniendo que vivir la imagen deploroable de un Presidente que prefiere mostrarse públicamente en el palco de un partido en Polonia, mientras deja a un ministro el anuncio de que España se embargará para siempre con cien mil millones más de deuda.
Y es que hoy todos nos estamos acostumbrando a hablar de cifras fabulosas sin que parezca que nos demos cuenta de lo que estamos hablando, y sin nadie que explique claramente qué se hace con el dinero.
Y sin llegar a los cien mil millones, que es una cifra que estanos seguros que ni siquiera las sagaces señoras de la pelu logran llegar a imaginar, una de ellas sacó ayer el tema del millón que le reclama la Junta al Ayuntamiento de Vélez, millón que parece poco al lado de cien mil millones, pero es nada menos que un millón de euros, que da para varias sesiones de peluquería por lo menos… Dice la Junta que cuando Vélez -en la anterior legislatura- proyectó su fabuloso Palacio de Ferias, que sin duda iba a tener tal demanda mundial que iba a superar al de Málaga (que sólo ha dejado pérdidas hasta ahora), se hizo un acuerdo por el cual la obra se pagaría entre tres administraciones: la Junta, La Diputación y el Ayuntamiento. Pues bien, la Junta ya había mandado un millón como adelanto; pero como luego -por decisión del nuevo gobierno local del PP- el proyecto fue desechado, ahora la Junta pide que le devuelvan su millón. Huelga decir -al menos así lo ha informado el actual gobierno- que la Diputación nunca mandó su parte (menos mal, apostilló una muchacha que se hacía los rulos, porque si no también habría que devolverlo); ni el Ayuntamiento aportó la suya.
El caso es que -según el alcalde veleño- nadie sabe adónde fue a parar el millón adelantado por la Junta. Una supone -se preguntaba una señora acostumbrada a llevar las cuentas de su casa- que si te prestan un dinero para comprarte un ordenador para tu trabajo, y no te alcanza, lo dejas separado hasta que juntes el resto, pero no te lo gastas yendo al cine. Pues viene a ser más o menos lo mismo: ¿dónde está el millón que adelantó la Junta? Según el alcalde, como el anterior gobierno utilizaba el sistema de “caja única”, lo que entraba entraba y se usaba para lo que hicera falta en ese momento, se llamase renta básica o se llamase colocar a los amigos. El caso es que -siempre según afirma el gobierno actual, insistió no sin cierto retintín la señora- ese millón se evaporó, o mejor dicho, se usó para un fin que no era el suyo. Grave irresponsabilidad -corroboró otra clienta- que probablemente pueda también ser penalmente punible. Pero más allá de esa irregularidad, que alguien tendrá que aclarar, y castigar si así corresponde, se preguntaba otra señora cómo es posible que en una administración como la de Vélez no exista un mecanismo que permita saber, con total y absoluta transparencia, en qué se usa un millón de euros. Hay dos respuestas posibles, al menos, opinó otra muchacha: o el gobierno sabe cuál fue el destino del dinero (y entonces debería decirlo y acusar con evidencias el presunto manejo irregular de sus antecesores), o la admnistración económica de Vélez-Málaga es de una ineficiencia (y negligencia) tal que por ella pasan dineros tales como un millón de euros sin que quede consignado cómo entran, adónde van y cómo salen, lo cual es desde luego inadmisible. Si realmente es así como funciona la administración pública, sí que estanos jodidos. Pero de eso, son los políticos los responsables.